Qué es el déficit y la deuda pública, y en qué se diferencian
Es habitual confundir déficit y deuda pública, pero miden cosas distintas: uno es un flujo anual, el otro un balance acumulado. Qué significan, cómo se calculan, y qué muestran los datos oficiales sobre la trayectoria reciente de España.
Déficit: lo que un Estado gasta de más en un año
El déficit público es la diferencia entre lo que ingresa y lo que gasta el conjunto de las Administraciones Públicas —Estado, comunidades autónomas, ayuntamientos y Seguridad Social— durante un ejercicio concreto. Cuando el gasto supera a los ingresos, hay déficit; cuando ocurre lo contrario, superávit. Se mide habitualmente en porcentaje del PIB para poder comparar economías de tamaño distinto, y su cálculo y notificación a la Comisión Europea están regulados por el Procedimiento de Déficit Excesivo de la Unión Europea, que fija como referencia no vinculante un límite del 3% del PIB.
Deuda: lo que un Estado debe en total
La deuda pública, en cambio, es un balance acumulado: la suma de todo lo que las Administraciones Públicas deben en un momento dado, resultado de la acumulación de déficits —y, en menor medida, superávits— de todos los años anteriores, más los intereses generados. También se mide como porcentaje del PIB. El Banco de España publica cada mes un avance de esta cifra, calculada según la metodología del Protocolo de Déficit Excesivo.
La relación entre ambos
El déficit anual es, en esencia, lo que un país añade —o resta— a su deuda acumulada cada año, aunque existen ajustes técnicos que hacen que la variación de la deuda no coincida exactamente con el déficit del ejercicio. Un país puede tener déficit y aun así reducir su ratio de deuda sobre PIB, si el crecimiento económico nominal es lo bastante alto: es lo que le ha ocurrido a España en los últimos ejercicios.
La evolución reciente en España
La deuda pública española, que llegó a superar el 120% del PIB tras la pandemia de covid-19, ha ido descendiendo de forma sostenida: cerró 2023 en el 107,7% del PIB, según el Banco de España, y se situó en el 100,2% del PIB en mayo de 2026, el último dato mensual publicado, con un saldo en torno a 1,74 billones de euros. Esta reducción se explica sobre todo por el crecimiento del PIB nominal —el denominador de la ratio— y por el aumento de la recaudación fiscal, más que por una reducción del gasto público en términos absolutos, que ha seguido creciendo cada año.