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Qué es la "cocina" de las encuestas y por qué difieren tanto

Ninguna encuesta publica directamente lo que la gente respondió por teléfono o por internet: antes se ajusta con modelos estadísticos que cada instituto guarda como parte de su método propio. A eso se le llama, coloquialmente, "cocinar" los datos.

Última actualización: septiembre de 2026

Los datos brutos no son la encuesta final

Cuando una empresa demoscópica hace varios miles de entrevistas, el resultado literal de esas respuestas se llama "datos crudos". Casi nunca coinciden exactamente con la composición real del electorado: es habitual, por ejemplo, que respondan más personas de más edad, más mujeres o más votantes de un partido concreto de los que hay realmente en el censo. "Cocinar" una encuesta es el proceso de ajustar esos datos crudos mediante modelos estadísticos antes de publicar la estimación final de voto.

Los ingredientes de la cocina

  • Ponderación demográfica. Se corrige la muestra para que se parezca, en edad, sexo, territorio y nivel de estudios, a la población real según los datos del INE.
  • Recuerdo de voto. Se pregunta a cada persona qué votó en la elección anterior, y se compara esa cifra agregada con el resultado oficial de aquella elección para detectar si la muestra tiene un sesgo hacia un partido concreto.
  • Estimación de participación. No todo el mundo que dice que va a votar acaba votando; los institutos aplican modelos propios para estimar quién participará realmente.
  • Corrección por "voto oculto" o factor de recuerdo. Es el ajuste más opaco y el más discutido: cada casa aplica un coeficiente que corrige al alza o a la baja el resultado de un partido según lo fiables que hayan resultado sus propios votantes declarados en encuestas anteriores. Este coeficiente no suele publicarse con el mismo detalle que el resto de la ficha técnica.

Por qué unas casas dan resultados distintos a otras

Cada instituto demoscópico —público o privado— diseña su propio modelo de ponderación y de estimación de participación, y no está obligado a hacer públicos todos los detalles de ese modelo: es lo que en el sector se conoce como la "caja negra" de cada encuestadora. Dos institutos que entrevisten a muestras parecidas, en fechas parecidas, pueden publicar estimaciones de voto distintas simplemente porque aplican correcciones diferentes a esos datos crudos.

El caso más citado en España es el de la última encuesta preelectoral del CIS antes de las elecciones generales del 23 de julio de 2023, que daba una ventaja de 1,4 puntos al PSOE sobre el PP (32,2% frente a 30,8%), mientras otras casas privadas apuntaban a un resultado mucho más ajustado o a una ligera ventaja del PP. El resultado real fue una victoria del PP con el 33% de los votos. La diferencia entre ambas previsiones no se debió a que unas encuestadoras entrevistaran a "peor" gente que otras, sino a que aplicaron modelos de cocina distintos sobre datos de partida parecidos.

Cómo leer una encuesta con criterio

Algunas pautas útiles para no sobrevalorar una encuesta aislada:

  • Revisar la ficha técnica: tamaño de la muestra, fecha exacta del trabajo de campo, margen de error y quién encarga y paga el estudio.
  • Desconfiar de una encuesta puntual que se aleje mucho del resto: es más fiable fijarse en el promedio de varias encuestas ("poll of polls") que en una sola.
  • Tener en cuenta quién es el cliente: los partidos también encargan encuestas internas que no siempre se hacen públicas, y que pueden usarse de forma selectiva en la comunicación política.
  • Recordar que el margen de error estadístico —normalmente entre 2 y 3 puntos porcentuales para los partidos grandes— hace que diferencias pequeñas entre partidos no sean, en rigor, significativas.
Este explicador describe una práctica metodológica estándar en toda la industria demoscópica internacional, no una acusación de manipulación: la cocina de los datos es una técnica estadística legítima y necesaria, aunque su opacidad genera un debate legítimo sobre cuánto se debería exigir a los institutos que la hagan pública.
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Independencia editorial
Politicheck no acepta financiación de partidos políticos ni organizaciones ideológicas. Este explicador describe una práctica metodológica sin acusar a ningún instituto en particular.